¿El tiempo es nuestro? Siento que es al revés. Y no es que nosotros seamos del tiempo, sino algo mucho más grave: que alguien más dispone de nuestro tiempo. Eso explica por qué son tan odiados los lunes y tan esperados los viernes. Da lo mismo que un lunes esté lluvioso, despejado, caluroso, ventoso o nublado: nunca nos cae demasiado bien (a menos que sea feriado). Pero un lunes tiene 24 horas al igual que cada día, y tantas variaciones climáticas como cualquier otro pueda tener. La explicación está en que el lunes es generalmente el comienzo de la rutina, es decir, el tiempo que prestamos, probablemente, a nuestro exigente Superyo en perjuicio del inagotable Ello. Incluso los domingos son relativamente despreciados (en especial a partir del atardecer, señal de que nuestra cesión de tiempo es inminente).
¿Dónde encontramos nuestro tiempo? Yo suelo hacerlo durante algunas madrugadas cuando el sueño no parece rondar cerca, aunque luego me arrepienta: el tiempo que no me pertenece del día siguiente se hace mas pesado y lento, castigo por desviar el objetivo de mis horas de descanso, destinadas a ser más productivo durante ese otro tiempo.
Nunca tuve claro el asunto cuando quedo encerrado en tu mirada. No estoy seguro si se detiene el tiempo o si se acelera, si existe o simplemente cede el paso, en señal de respeto, a lo único más poderoso que él: el amor. Pero es nuestro. Mientras seamos capaces de amar podemos ser dueños, aunque sea, de un poco de tiempo.
Qué lindo.
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